HISTORIAL
La
CORAL MANUEL IRADIER, de Vitoria-Gasteiz,
fue fundada por su actual Director D. Emilio
Ipinza Gil, en el año 1.961, destacando
entre sus numerosos galardones el ser Socio
de Número en la Real Sociedad Bascongada
de los Amigos del país, Celedón
de Oro en al año 2.002, Alavés
del año en el 1.995, etc... Son numerosos
los conciertos dados por todo el estado
Español y en el Extranjero.
En España podríamos
destacar los conciertos del:
• Palau de la Música
de BARCELONA.
• Auditorium de la Villa de MADRID.
• Teatro de San Sebastián con
la Orquesta Sinfónica de Euskadi.
• Teatro de la Maestranza de SEVILLA
con la Orquesta Sinfónica de Bilbao.
• Teatro Cervantes de MALAGA.
• Concierto del Día Hispanoamericano
en el SENADO, de MADRID.
• Festival Internacional de Música
de Sanlúcar de Barrameda. Orquesta
Franco-Belga de Bruxelas.
• Auditorio Euskalduna de Bilbao Gran
Gala Lirica con la Orquesta Sinfónica
Millennium.
• Auditoro el Baluarte de Pamplona
Gran Gala Lirica con la Orquesta Sinfónica
Millennium.
• Auditorio el Kursaal de San Sebastian
Gran Gala Lirica con la Orquesta Sinfónica
Millennium.
Los ciclos de gregoriano y música
sacra, en los principales Santuarios y Monasterios,
como:
• La Bien Aparecida de SANTANDER
• Santa Creux, de TARRAGONA
• Estíbaliz, en ALAVA
• Guadalupe, en CACERES
• El Escorial de MADRID
• Valle de los Caídos en
MADRID
• Alcazar de SEGOVIA
• Los Venerables de SEVILLA (acompañados
al órgano por el pretigioso organista
titular de la catedral de Sevilla Rvdo.
P. Enrique Ayarra)
• Monasterio de Samos en LUGO-GALICIA
• Monasterio de Rila en BULGARIA
• Iglesia Ortodoxa de Sadsam en
RUSIA
• Santuario de Chestokova de POLONIA,
etc..

Concierto del Día Hispanoamericano
en el SENADO, de MADRID.
Participación en los Certámenes
Internacionales de Canto Coral de: BARCELONA,
TENERIFE, MALAGA, y ALAVA
Representaciones en Vitoria de las
ZARZUELAS:
• El Caserío
• Katiuska
• El Puñado de Rosas
• La Alegría de la Huerta
• Molinos de Viento... así
como la Opera Madamme Buterflay.

Representación de la Zarzuela Katiuska
de Pablo Sorozabal
De las Giras y Conciertos por varios
Países, podemos destacar:
Incluso repitiendo algunos de ellos en años
sucesivos, como FRANCIA, SUIZA, ofreciendo
un recital a la Reina Victoria en
su residencia de Laussana; POLONIA;
ISRAEL, en el gran teatro Central de Jerusalem;
CHECOSLOVAQUIA, AUSTRIA, ITALIA, RUSIA Auditorium
de la Casa de la Amistad de MOSCU; Auditorium
de la Casa de la Música de SOFIA, en
BULGARIA, ARGENTINA en las ciudades de Buenos
Aires, Mendoza, Rosario, Córdoba, Mar
del Plaza, San Francisco, Alta Gracia, y Rafaela
(Santa Fé) . Bruxelas en el Parlamento
Europeo, Paris, Cholet,
Tambien tenemos un gran recuerdo de los
conciertos en el Extranjero, con la Orquesta
Americana
en Chocochine POLONIA, y Monrobia en RUSIA.
Y
una de las giras más recordadas fue Roma,
especialmente para ofrecer un concierto
en privado a SS. el Papa
Juan Pablo II en su residencia de
verano en CASTELLGANDOLFO; y poder admirar
y cantar en la Basílica Santa María
La Mayor de ROMA 
Escuchando a S.S. Juan Pablo II al terminar
nuestro concierto en su residencia de Castellgandolfo.
AQUELLA TARDE
EN CASTEL-GANDOLFO
Ocurrió
un 4 de agosto. Y fue en el 1985. A algunas
docenas de kilómetros de la eternamente
sorprendente Roma. En Castel-Gandolfo.
Aquel
4 de agosto, en la atardecida y en Castel-Gandolfo,
tras dejar los autobuses –ellos no podían
ya maniobrar; era imposible- en el enfile
de la recta sin salida que conduce al Palacio
Pontificio, los componentes de la Coral Manuel
Iradier y quienes les acompañábamos
nos íbamos ajustando las corbatas a
lo que correspondiera, porque poco después
íbamos a comparecer ante nadie menos
que el Papa.
Hacía
calor, y los turistas que apuraban sus cañas
de cerveza en los veladores de ambos lados
de aquel paseo –por la derecha, por
entre los salientes, de las casas, el lago
de las aguas azul oscuras- nos miraban con
una mezcla de curiosidad y de costumbre. ¿Quiénes
seríamos, para ellos, aquellos mozos
y mozas de vestuarios elegantes a quienes
los guardias suizos, atendiendo las instrucciones
de Pedro Altuzarra, iban dejando pasar…?
Un
enorme patio, de cálidas pinturas “a
la romana”. Un breve ensayo. Los monseñores,
de largos hábitos, marcando el protocolo
vaticano en la segunda residencia oficial.
Silencio. Y Juan Pablo II apareciendo desde
el recodo de la escalera. Expectación.
Y la Coral, siempre con Emilio Ipinza al frente
–una especie de cabeza de centauro,
sin la cual el cuerpo muere-, iniciando su
concierto. Y el Papa siguiendo los compases
de las canciones y asistiendo y aplaudiendo.
Y sus palabras, luego, referidas a las Fiestas
de la Virgen Patrona de Vitoria, en cuya festividad
del 5 de agosto fue Juan Pablo II precisamente
operado, hacía entonces dos años,
tras el atentado que sufrió en la Plaza
de San Pedro. Unas palabras que concluyeron,
textualmente, así: “Imparto la
Bendición Apostólica, que con
gusto extiendo a vuestros seres queridos,
a toda la ciudad de Vitoria y a Alava”.
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Más
tarde, los saludos especiales del Papa a Pedro
Altuzarra –el íntimo, el compañero
de escuela del “tercer hombre”
del Vaticano, monseñor Martínez
Somalo; y el artífice, claro, de tantos
y tan fáciles contactos de Vitoria-Gasteiz
y nuestra gente con la más alta jerarquía
de la Iglesia- a Emilio Ipinza, a Rafa Meldialdúa
–el director de Gregoriano de la Coral
Manuel Iradier, este orgullo que tenemos en
Alava- y a los solistas Mari Cruz Ormazabal,
Merche Zabalegui y Javier Fernández.
Y
el detalle de saludarnos el Papa personalmente
a todos y cada uno de los embajadores babazorros:
Coral, autoridades y acompañantes,
para decirnos unas palabras –en mi caso,
“Muchas gracias; bendición a
vuestra familia…”- y ponernos
en la mano el regalo de un rosario.
Y
la foto que Juan Pablo II quiso hacerse, después
de atravesar con los coralistas el patio de
Castel-Gandolfo hasta encontrar unas escaleras
ad hoc, con la Manuel Iradier, y que monseñor
Martínez Somalo se encargó después
de enviar a Vitoria-Gasteiz con la dedicatoria
del Pontífice.

Y
el “bis” que el Papa le pidió
a Emilio Ipinza, consistente en “una
canción vasca, por favor”, con
despedida muy cariñosa, manos al aire,
interrumpida cordial y respetuosamente ante
los sones del “Agur Jaunak”, una
canción de homenaje cuyo significado,
según nos comentó después
Martínez Somalo, el Papa Juan Pablo
II entendió perfectamente.
En
cuentas resumidas: los setenta minutos largos
que el Jefe de la Iglesia católica
dedicó a puerta cerrada, a un centenar
de vitorianos y alaveses, con los Ollora,
Ormázabal, Villacián Guerenabarrena
y Muzás al frente, expedición
en la que nos integramos algunos de los componentes
de la Comisión Organizadora de las
Bodas de Plata 1961-1986 de la Coral Manuel
Iradier.
Antes,
al final de un viaje de treinta horas largas,
en dos autobuses y vía bahía
de Monte-Carlo y Scalextrics de Génova,
habíamos vivido más emociones,
a saber: la entrevista que diez vitorianos
mantuvimos con monseñor Martínez
Somalo en la tarde del 2 y en el Vaticano;
la misa que para los alaveses quiso oficiar
el sustituto de la Secretaría de Estado,
en la mañana del 4, en la Capilla Paolina,
cerrada siempre a las visitas, y solamente
abierta para el Papa, sus más directos
colaboradores y los cardenales en Cónclave;
la visita al Vaticano; Sixtina incluída…
Y
después, después de Castel-Gandolfo,
hubo más, también a saber: la
cena con la que, ya en la madrugada del lunes
5, tuvimos todos juntos y como celebración
de las Fiestas gasteiztarras, pero a buena
distancia, en un resturante romano; la intervención
de la Coral Iradier en la Basílica
de Santa María la Mayor, basílica
de cuyas alturas caían pétalos
blancos en homenaje a la Virgen del mismo
color, en los actos solemnes de la festividad
de la Patrona a la que veneramos; el saludo
especial, a sus entonces 92 años, a
cargo del cardenal-decano Confalonieri; el
viaje de regreso, tan agotador como divertido,
feliz… Un viaje de retorno que resumía
una semana de vivencias; entre ellas, sesenta
horas de autobús, para una ida-vuelta
de exactamente cuatro mil ciento sesenta kilómetros…
que los fui contando, no creáis. Todo
un viaje-paliza, con bocatas y rioja, sin
bajar del Mercedes, y soportando en el ferragosto
romano temperaturas de treinta y muchos grados
a la sombra, que derretían asfalto
y agotaban turistas y casi mataban gatos en
el Palatino.
Aquellas
jornadas, pero sobre todo aquella tarde en
Caste-Gandolfo, constituyeron el verdadero
arranque, el arranque extraordinario de las
Bodas de Plata de la Coral de Gasteiz. Con
tal punto de partida, no podrían salir
–como no salieron- las cosas mal.
ALBERTO SUAREZ ALBA
Licenciado en Ciencias de la Información.
Asesor de Relaciones Externas.
Miembro de la Comisión Organizadora
de las Bodas de Plata de la Coral Manuel Iradier.
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